miércoles, 17 de diciembre de 2008

Leyenda de Manku Qhapaq y Mama Uqllu

Leyenda de Manku Qhapaq y Mama Uqllude Autor anónimo

Nuestro padre el sol, viendo los hombres como te he dicho, se apiadó y tuvo lástima de ellos y envió del cielo a la tierra un hijo y una hija de los suyos para que los adoctrinasen en el conocimiento de nuestro padre el sol para que lo adorasen y tuviesen por su dios… Con esta orden y mandato puso nuestro padre el sol estos hijos suyos en la laguna Titicaca, que está a 80 leguas de aquí. Y les dijo que fueses por donde quisiesen y, doquiera que parasen a comer o a dormir, procurasen hincar en el suelo una varilla de oro de media vara de largo y dos dedos de grueso que les dio para señal y muestra: que donde aquella barra se les hundiese con sólo un golpe que con ella dieses en tierra, allí quería el sol nuestro padre que parasen e hiciesen su asiento y corte…

Ellos salieron del Titicaca y caminaron al septentrión. Y por todo el camino, doquiera que paraban, tentaban hincar la barra de oro y nunca se les hundió. Así, entraron en una venta o dormitorio pequeño, que está siete u ocho leguas al mediodía de esta ciudad, que hoy llaman Pacárec Tampu… Es uno de los pueblos que este príncipe mandó poblar después y sus moradores se jactan hoy grandemente del nombre, porque lo impuso nuestro Inca.

De allí llegaron él y su mujer, nuestra reina, a este valle del Cozco, que entonces todo él estaba hecho montaña brava.

La primera parada que en este valle hicieron fue en el cerro llamado Huanacauri, al mediodía de esta ciudad. Allí procuró hundir en tiera la barra de oro, la cual con mucha facilidad se les hundió al primer golpe que dieron en ella, que no la vieron más. Entonces dijo nuestro Inca a su hermana y mujer: En este valle manda nuestro padre el sol que paremos y hagamos nuestro asiento y morada para cumplir su voluntad…

Del cerro Huanacauri salieron nuestros primeros reyes, cada uno por su parte, a convocar las gentes… El príncipe fue al septentrión y la princesa al mediodía. A todos los hombres y mujeres que hallaban por aquellos breñales les hablaban y decían que su padre el sol los había enviado del cielo para que fuesen maestros y bienhechores de los moradores de toda aquella tierra sacándoles de la vida ferina que tenían y mostrándoles a vivir como hombres…

Los cuales, viendo aquellas dos personas vestidas y adornadas con los ornamentos que nuestro padre el sol les había dado y las orejas horadadas y tan abiertas como sus descendientes las traemos…, maravillados por una parte de lo que veían, y por otra aficionados de las promesas que les hacían, les dieron entero crédito a todo lo que dijeron. Y los adoraron y reverenciaron como a hijos del sol y obedecieron como a reyes.

Nuestros príncipes, viendo la mucha gente que se allegaba, dieron orden que unos se ocupasen de proveer de su comida campestre para todos, para que el hambre no los volviese a derramar por los montes. Mandó que otros trabajasen en hacer chozas y casas, dando el Inca la traza como las habían de hacer.

De esta manera se principió a poblar esta nuestra imperial ciudad, dividida en dos medios que llamaron Hanan Cozco (que, como sabes, quiere decir “Cosco el alto”) y Hurin Cosco (que es “Cozco el bajo”). Los que trajo el rey quiso que poblasen a Hanan Cozco, y por eso le llamaron “el alto”. Y los que convocó la reina, que poblasen a Hurin Cozco, y por eso le llamaron “el bajo”.

… y mandó que entre ellos hubiese una sola diferencia y reconocimiento de superioridad: que los del Cozco alto fueses respetados y tenidos como primogénitos hermanos mayores y los del bajo como hijos segundos, Y, en suma, fuesen como como el brazo derecho y el izquierdo en cualquier peeminencia de lugar y oficio por haber sido los del alto atraídos por el varón y los del bajo por la hembra.

A semejanza de esto hubo después esta misma división en todos los pueblos grandes o chicos de nuestro imperio, que los dividieron por barrios o por linajes diciendo Hanan ayllu y Hurin ayllu, que es el linaje alto y el bajo, Hanan suyu y Hurin suyu, que es el distrito alto y el bajo…

…te digo que hacia el levante redujo hasta el río llamado Paucartampu y al poniente conquistó ocho leguas hasta el gran río llamado Apurímac y al mediodia atrajo nueve leguas hasta Quequesana. En este distrito mandó poblar nuestro Inca más de cien pueblos, los mayores de a cien casas y otros de a menos, según la capacidad de los sitios…

Cuantos años ha que el sol nuestro padre envió estos primeros hijos no te sabré decir precisamente, que son tantos que no los ha podido guardar la memoria: creemos que son más de 400.

Nuestro Inca se llamó Manco Cápac y nuestra Coya Mama Ocllo Huaco. Fueron, como te he dicho, hermanos, hijos del sol y de la luna, nuestros padres.


Obtenido de "http://es.wikisource.org/wiki/Leyenda_de_Manku_Qhapaq_y_Mama_Uqllu"

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