domingo, 7 de diciembre de 2008

El historiador Zósimo

Hoy día quiero postear una info que preparé sobre la obra y vida del historiador griego Zósimo, considerado una de las fuentes elementales para el estudio del período de la historia del Imperio Romano conocido como Bajo Imperio o Dominado, categorías adoptadas por la historiografía del siglo XX, también denominado por la historiografìa europea inglesa como "período tardorromano", según la postura del historiador inglés Peter Brown. Además, les presentaré un fragmento tomado por mí de la obra principal de Zósimo, la "Nueva Historia", en la cual el autor hace referencia al gobierno del emperador Constantino I el Grande y de sus sucesores, tomando como legitimación del poderío de los gobernantes del Imperio el respeto a las antiguas tradiciones del pueblo romano, mantenidas desde la época de la Monarquía; aspecto que tanto Constantino, como su antecesor Diocleciano, habían descuidado, y esto, según Zósimo, trajo aparejado a los suscesores de tan infames gobernantes la caída del Imperio, por cuanto se dejó de lado la religión tradicional romana al tomarse como religión oficial del Imperio una nueva religión venida del este, el Cristianismo, lo que vino a desmoronar la gran estructura imperial romana.

Cabeza del Emperador Constantino I el Grande


Zósimo fue un historiador bizantino de finales del siglo V y principios del siglo VI. Se desconoce el año de su nacimiento, pero se piensa que sería originario de Floruit. No se conocen muchas condiciones de la vida de este escritor, a quien le debemos una historia de la era del Imperio Romano, desde el emperador Augusto hasta el año 410, con el saqueo de Roma por los visigodos bajo el mando de Alarico. Sin embargo se sabe que fue un cómite y abogado relacionado con el tesoro de Constantinopla y que habría profesado el paganismo, aunque la era en que vivió es incierta.
Se ha creído que fue asignado su tiempo a la primera mitad del Siglo V, pero ahora se acepta de manera generalizada, que fue contemporáneo del Emperador Anatasio I (491-518). Existen dos razones fundamentales para sostener esta opinión. El cronógrafo Eustacio de Epifanía, que utilizó el trabajo de Zósimo, lleva su historia hasta el 502; por esta razón, se puede deducir que Zósimo habría vivido en este período.Otros argumentos se originan del propio trabajo de Zósimo, es decir, referido (II, 38) a la introducción del impuesto denominado “Chrysargyron” (crisárgiro) en el Imperio Bizantino, que fue abolido entre el 498 y el 501; y por lo tanto, el historiador se encontraba aún trabajando en su obra histórica un poco después de 501.Quizá él haya sido idéntico al sofista Zosimus de Gaza, o Ascalón, mencionado por la Suda; una situación que nos ofrece una visión opuesta.
Zósimo es el autor de una historia de los emperadores romanos, la “Historia Romana” o “Historia Novae”, obra que contiene seis volúmenes, en donde inicia con Augusto y esquematiza el período del Principado hasta 270 (I, 1-36) del cual sólo quedan fragmentos, y a partir del 285 hasta el 410 el trabajo es más copioso y detallado. Por eso, Zósimo es considerado una fuente importante de la historia del Imperio Bizantino. Cierra con las negociaciones que precedieron la conquista de Roma en el 410. Es evidente que el autor intentó continuar la historia, y que fue prevenido en realizar esto debido a algunas circunstancias, tal vez su propia muerte. Este trabajo es una de las obras claves de referencia, producto de una de las autoridades sobre historia romana en el siglo IV. También realizó algunas obras referidas a períodos precedentes, como la de la Tetrarquía, la cual lamentablemente se ha perdido.
La Nueva Historia de Zósimo no carece de críticas sensibles, y muestra la agudeza filosófica del autor, quien era un devoto de los dioses romanos. Describe en particular el gradual decaimiento del Imperio Romano y, como devoto pagano que era, atribuye esta condición al hecho de que los romanos dejaron de adorar a sus antiguos dioses (II, 7).También el autor se muestra adherente a supersticiones, por ejemplo, la influencia de las estrellas en la vida humana y en las plegarias paganas.
Su obra, de hecho, se puede considerar una respuesta a la Historiae adversus paganos que en el 417-418 había escrito Orosio, presbítero hispano y alumno de San Agustín: después del saqueo de Roma (410), se había lanzado contra los cristianos la grave acusación de haber causado, con sus ultrajes a los dioses antiguos, el desastre; por eso Orosio asume la defensa del cristianismo, componiendo su obra en clave apologética, ya que sostenía la visión providencialista de la historia, y la reconducción del mal a la culpa del hombre y al castigo de Dios.


Moneda de Constantino


Zósimo: Nueva Historia

Origen e historia de los Juegos Seculares:

"Tienen esta denominación por abarcar la distancia que separa la celebración de esta fiesta el plazo mayor de la vida de un hombre, ya que los romanos llamaban saeculum al curso de una vida. Estos juegos contribuían a remediar epidemias, plagas y enfermedades; y tuvieron su origen del siguiente caso:
“Era Valesio, de donde procede el linaje de los Valerianos, hombre ilustre entre los sabinos. Ante su casa había un bosque sagrado formado por altísimos árboles. Habiendo caído (...) un rayo que los abrasó, se hallaba confuso sobre cúal era la señal que portaba (...) y como una enfermedad se hubiese abatido sobre sus hijos, recurrió (...) al arte de los adivinos. Estos conjeturaron (...) que se trataba de cóloera divina, ante lo cual (...) intentó propiciarse a la divinidad con sacrificios. (...) creyó escuchar una voz que le ordenaba llevar a sus hijos a Tarento, calentar agua del Tíber sobre el altar de Hades y Perséfone y darla de beber a los niños.
(... decidió que era preciso obedecer, hizo que sus hijos subieran a una barca (...) y comenzó a descender por el río. (...) Habiendo pasado la noche en una choza de pastor, oyó que había desembarcado en Tarento (...). Tomó agua del Tíber y después de calentarla (...) la dio de beber a sus hijos (...) tras lo cual se levantaron sanos. Y como vieron estos en sueños que unas victimas negras eran llevadas a Perséfone y Hades y que durante tres días consecutivos se celebraban fiestas nocturnas con canto y danza (...) en el campo de Marte de Tarento (...) quiso Valesio erigir allí mismo un altar, y (...) al excavar el sitio, halló un altar acabado en el que estaba escrito: “De Hades y Perséfone.”
Después de esto, en el año 502 de la fundación de la ciudad de Roma, como sobreviniesen enfermedades y guerras, el Senado (...) decidió recurrir a los oráculos de Sibila, y ordenó a los decenviros que inquiriesen en los mismos, los cuales anunciaron que buscaran el altar, y cumplida la ceremonia, lo volvieron a ocultar, y cuando de nuevo surgieron adversidades, Octaviano Augusto restauró la ceremonia, siendo los quindecenviros quines inquirieron las fechas en que debía realizarse el sacrificio. Después de Augusto, Claudio la volvió a organizar, descuidando el número de años, y tras él Domiciano, quien decidió guardar la regla que originariamente había sido transmitida. Después la celebró Severo, en compañía de sus hijos Antonino y Geta, transcurridos ciento diez años.

La fiesta es descrita de esta manera:

“ (...) los heraldos convocaban a todos a la fiesta para presenciar un espectáculo que ni antes vieron ni más adelante podrían contemplar (...) los quindecenviros se sientan en el Capitolio o en el templo del Palatino e imparten al pueblo (....) medios de purificación: antorchas, azufre y esparto (....) y porta cada uno trigo, cebada y habas (...) Llegado el tiempo de la fiesta, que tiene lugar en el campo de Marte durante tres días (...) se consagran las ofrendas a los dioses Zeus, Hera, Apolo, Leto y Artemís y tambien para las Moiras, las Ilitías, Deméter, Hades y Perséfone. La primera noche (...) el emperador (...) sacrifica sobre tres altares (...) tres corderos. Después (...) se entona un himno (...) y tienen lugar espectáculos de carácter sacro (...). Al día siguiente, tras subir al Capitolio (...) se llevan a efecto sacrificios y espectáculos en honor de Apolo y Artemís. Al segundo día (...) se reúnen en el Capitolio mujeres que (...) dirigen plegarias y elevan himnos (...). Al tercer día en el templo de Apolo del Palatino (...) nueve muchachos y doncellas ilustres (...) entonan en lengua griega y latina cantos (...) destinados a salvaguardar las ciudades sometidas a los romanos. Así, conforme a lo indicado por la divinidad, (...) se mantuvo intacto el Imperio Romano, pero (...) al hacer Diocleciano cesión del trono, poco a poco se vino abajo (...)."

Gobierno de Constantino y de sus sucesores:

"Cuando todo el poder quedó en manos de Constantino, no ocultó éste su natural vileza, sino que (...) practicaba aún los ritos ancestrales, por utilidad. Como su hijo Crispo incurriese en la sospecha de mantener trato íntimo con Fausta, su madrastra, le quitó la vida sin atender (...) a los dictados de la naturaleza, y ordenó calentar un baño en el que sumerge a Fausta hasta sacarla cadáver. Se dirigió a sus sacerdotes, de quienes reclama purificación de sus faltas, y cuando le dicen que no conocen remedio alguno (...) un egipcio (...) llegado a Roma de Iberia (...) aseguró que la doctrina de los cristianos purificaba cualquier falta. Constantino (...) abandonó las creencias ancestrales (...) y dio inicio a su impiedad entrando en desconfianza de la adivinación, con lo cual suscitó odio por parte del Senado y del pueblo.

Se dedicó a buscar una ciudad de igual categoría que Roma con el propósito de erigir en ella una residencia imperial. (...) Se dirigió a Bizancio y resolvió engrandecerla cuanto fuese posible. (...).
Construyó un palacio imperial, adornó el hipódromo con todo lujo de detalles y colocó el trípode del Apolo de Delfos.

Dividió la prefectura del pretorio en cuatro, (...) y al instituir el cargo de comandante de caballería y comandante de infantería, trasladó a dicho cargo la potestad de formar tropa y castigar las faltas (...).

Impuso el pago de oro y plata a cuantos se ocupaban del comercio, incluidos (...) los más pobres (...) de suerte que cuando se aproximaba el cumplimiento (...) podían verse por todas las ciudades duelos y lamentos. (...) Con tales impuestos dejó exhaustas a las ciudades, quedando la mayoría de ellas desiertas de habitantes.

Tras los daños que (...) infringió al Estado, murió Constantino de enfermedad. Recibieron el Imperio sus tres hijos: (...) Constantino, el mayor; Constante, el más joven; y (...) Constancio. Con ellos compartían el poder (...) Dalmacio, Constancio, hermano de Constantino; y Anibaliano, todos los cuales disponían de atuendos teñidos de púrpura y guarnecidos de oro, por haber obtenido (...) el título de “nobilísimo”.

Constancio llevó a término por medio de los soldados, la muerte de Constancio, hermano de su padre; del césar Dalmacio, y también de Anibaliano.

Constante despachó soldados para luchar al lado de Constancio en la guerra contra los persas, pero con la misión de caer sobre Constantino, y tras deshacerse de esta manera de su hermano, comenzó (...) a dispensar a sus súbditos un trato extremadamente cruel. Magnencio, hombre prominente en el ejército, fue proclamado emperador, (...) y Constante se apresuró a huir (...) pero fue muerto.

Constancio decidió marchar contra las fuerzas de Magnencio, y nombró césar a Galo, hijo de su tío y hermano de Juliano. Ambos ejércitos se encontraron en la llanura de Mursa, imponiéndose Constancio en la batalla, y Magnencio (...) eligió dejar la vida a manos propias mejor que a las del enemigo.

Quedó todo el poder en las manos de Constancio, (...) el cual se llenó de jactancia. (..) Algunos eunucos de la Corte incitan a Constancio a dar muerte a Galo. (...)El Emperador hace venir a Galo, (...) lo despoja de su dignidad de césar (...) y lo entrega a los verdugos para que sea muerto, (...) crimen éste (...) que vino a añadirse a muchos otros más. "

Fuente analizada: Zósimo: Nueva Historia. Madrid: Gredos, 1992. Libro II.
Traducción de José María Candau Morón.

http://es.wikipedia.org/wiki/Z%C3%B3simo_(historiador)
http://ec.aciprensa.com/z/zosimo.htm
http://historiaantiguaromana.blogspot.com/2008/02/zsimo.html

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