viernes, 7 de noviembre de 2008

Las reformas de Solón

Para mi primer posteo, quiero presentar la figura del ateniense Solón, quien vivió en la ciudad-estado (polis) de Atenas alrededor del siglo VII, desempeñando una importante labor reformista al llevar a cabo una paulatina transformación de la sociedad ateniense a través de una serie de leyes, que constituyeron una de las primeras legislaciones en ser puestas por escrito, logrando una ampliación de los derechos, sobretodo, hacia los sectores oprimidos; sin embargo, esto sólo tuvo aplicación en el corto plazo, debido a la oposición de los grupos aristocráticos, que trataron de frenar el proceso de democratización que, con el tiempo, terminaría por constituir la principal característica de la ciudad amparada en la protección de la diosa Atenea.
Aquí trascribo un fragmento de un texto de Solón, que tomé de la página web de la Universidad de Navarra. Solón, además de ocuparse del gobierno, fue un destacado poeta lírico, llegando a ser conocido como uno de los "Siete Sabios" de la Antigua Grecia. En este escrito, el mismo Solón explicó las razones de su política reformista:

Solón, Versos. 23-25 (Líricos griegos arcaicos).
“Y si respeté mi patria y no me entregué a la amarga violencia de la tiranía, manchando y deshonrando mi fama, no me avergüenzo de ello: pues creo que así superaré más a todos los hombres... Los que vinieron a hacer rapiña tenían una gran esperanza y cada uno de ellos creía que lograría muchas riquezas, y que yo después de mis palabras moderadas, dejaría ver ya mis planes de violencia. Frívolas esperanzas se hicieron entonces y ahora, irritados conmigo, me miran todos de través como un enemigo, sin tener derecho a ello: pues mis promesas las cumplí, con ayuda de los dioses, y fuera de ellas no cometí locuras ni me place obrar por medio de la violencia de la tiranía, ni que los buenos posean igual porción de nuestra fértil tierra patria que los malvados.
Mas yo, para cuantas cosas reuní al pueblo, ¿de cuál desistí antes de lograrla? Podría testimoniar de esto en el tribunal del tiempo, la gran madre de los dioses olímpicos, la excelente, la Tierra negra, de la cual yo antaño arranqué los mojones en muchas partes ahincados; ella, que antes era esclava y ahora es libre. A Atenas, nuestra patria fundada por los dioses, devolví muchos hombres que habían sido vendidos, ya justa, ya injustamente, y a otros que se habían exilado por su apremiante pobreza; de haber rodado por tantos sitios, ya no hablaban el dialecto ático. A otros, que aquí mismo sufrían humillante esclavitud, temblando ante el semblante de sus amos, les hice libres. Juntando la fuerza y la justicia tomé con mi autoridad estas medidas y llegué hasta el final, como había prometido; y, del otro lado, escribí leyes tanto para el hombre del pueblo como para el rico, reglamentando para ambos una justicia recta. Un malvado ambicioso que como yo hubiese tomado en sus manos el aguijón, no habría contenido al pueblo en sus límites; pues si yo hubiese querido lo que entonces deseaban los contrarios, o bien lo que planeaban contra éstos los del otro bando, esta ciudad habría quedado viuda de muchos ciudadanos. por ello, procurándome ayuda en todas partes, me revolví como un lobo entre perros.
Si me es dado acusar claramente al pueblo, jamás habrían podido ver ni en sueños con sus ojos lo que ahora tienen (...) Y los más poderosos y fuertes me alabarían y me harían su amigo (...) (pues si algún otro que yo hubiese alcanzado mi cargo) no habría contenido al pueblo ni habría cesado hasta que, después de batir la leche, hubiese sacado la manteca; mientras que yo fui como una piedra de término, situado entre los dos bandos como la tierra de nadie”.



Fuentes:

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