
El ejército asirio, en muchas ocasiones, fue la llave de las principales conquistas del Imperio, llegando al punto de convertirse en la fuerza militar más poderosa y organizada del Cercano Oriente en la Antigüedad.
Estaba compuesto, básicamente, de infantería y caballería. En los relieves la infantería, principal fuerza del ejército, aparece dotada de cascos puntiagudos de metal o terminados en una alta cimera; corazas de cuero o simplemente largas túnicas; botas largas o sandalias; y armada con lanzas, espadas cortas, escudos, arcos, flechas, hondas; armas que variaban de acuerdo a si se trataba de infantería pesada o ligera, aunque únicamente la infantería pesada iba al combate protegida con una armadura. Los infantes ligeros, por su parte, cumplían la función de rechazar los ataques enemigos, despejando el camino para el paso de los ejércitos reales.
La caballería se dividía en dos ramas: por un lado estaban los carros de guerra, compuestos cada uno por cuatro hombres: un conductor, que dirigía el carro, un guerrero armado con lanza o arco y dos escuderos que lo protegían; este tipo de arma era el más empleado por los reyes y los nobles, ya que disponían de recursos para mantenerla. Y por otro lado, se encontraba la caballería montada, que fue inventada por los propios asirios; siendo uno de los elementos fundamentales a la hora de la batalla, ya que les permitió disponer de una mayor movilidad y una fuerza de ataque rápida y efectiva. Los jinetes estaban vestidos con cascos en punta o vinchas en la cabeza, cotas de malla, y armados con lanzas o arcos. Montaban sobre una pequeña alfombra en el lomo del caballo, y no utilizaban sillas ni estribos.
Para el asedio de las ciudades, los asirios contaron con máquinas de guerra, como el ariete, la catapulta, y la torre de asalto con ruedas, otro de sus inventos. Además, dispusieron de un cuerpo de ingenieros especiales, los cuales fabricaban las máquinas, y eran los encargados de construir galerías subterráneas debajo de las murallas para facilitar la entrada a las ciudades, y de arrasar y demoler las mismas una vez conquistadas.
Con respecto al sistema de dominación empleado para


Sitio y destrucción total de la ciudad de Gazru por el ejército asirio dirigido por Tiglat-pileser III. Relieve encontrado en el palacio de Nimrud.
Notas:
[1] Liverani, M: El Antiguo Oriente. Historia, sociedad y economía. Crítica, Barcelona, 1995. Pág. 628.
2 comentarios:
Muy interesante esta entrada. Soy un gran fanático de todo lo que tenga que ver con el mundo antiguo.
Saludos.
Agradezco tu interés en leer mi blog José Luis, a mí también me encanta la Antigüedad, si quieres proponer alguna temática que tengas ganas de debatir o conocer... este espacio está abierto para lo que gustes, saludos.
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